top of page

Las palabras de Trump y la misma idea que defiende el Partido Republicano de Cuba


Las recientes declaraciones de Donald Trump sobre #Irán, en las que envió un mensaje directo al pueblo iraní exhortándolo a tomar el control de las instituciones frente a un régimen que considera ilegítimo, conectan con una línea política que en el caso cubano viene siendo defendida desde hace años por el Partido Republicano de Cuba.

Desde el estallido social del 11 de julio de 2021, el Partido Republicano de Cuba sostiene una tesis clara: cuando un régimen pierde legitimidad y control territorial, el protagonismo del cambio recae en la ciudadanía organizada.


Desde entonces, el Partido Republicano de Cuba ha venido argumentando que una manifestación suficientemente nutrida puede provocar el colapso del poder local.

En sus documentos y posicionamientos, el partido describe un escenario en el que las estructuras municipales del Estado —especialmente las policiales y políticas— dejan de responder al poder central y pasan a ser vulnerables ante la presión popular.


Uno de los primeros indicadores de quiebre sería la ocupación de estaciones de policía, la detención de sus responsables y la incautación de las armas existentes, quedando dichas instalaciones bajo custodia de manifestantes mientras se avanza hacia otras estructuras del poder. El planteamiento incluye la detención del jefe y segundo de la seguridad del municipio, su desarme y arresto, así como la incautación de cualquier armamento bajo su control.


En la misma línea, el Partido Republicano de Cuba sostiene que deberían ser detenidos el secretario y segundo del Partido Comunista de Cuba en el municipio, así como el presidente y vicepresidente del Poder Popular, procediendo de igual forma en caso de que porten armas.


También se contempla la neutralización de los jefes de las brigadas paramilitares de respuesta rápida, consideradas por el partido como instrumentos de represión directa.

Otro punto que el Partido Republicano de Cuba ha subrayado es la importancia de tomar emisoras de radio u otros medios de comunicación locales para orientar a la población en un momento de ruptura del control estatal.


De acuerdo con este análisis, una vez alcanzado ese punto, la tiranía habría perdido el control efectivo del municipio. Como medida posterior, se plantea el establecimiento de barricadas en los accesos para impedir la reorganización represiva.


Con el objetivo de evitar la anarquía, el Partido Republicano de Cuba propone la creación inmediata de un Gobierno de Salvación Nacional de carácter temporal. Este estaría integrado por personas no comprometidas con el régimen, entre ellas líderes de las protestas, representantes de organizaciones opositoras, iglesias y organizaciones fraternales como masones, orfelos y caballeros de la luz.


Según esta propuesta, dicho consejo tendría la responsabilidad de garantizar la continuidad del sistema de salud, el funcionamiento de los bomberos, el mantenimiento del orden y la seguridad, así como la canalización organizada de la ayuda humanitaria. Además, actuaría como interlocutor ante la comunidad internacional, demostrando capacidad de gobernar con responsabilidad y transmitiendo estabilidad a los países vecinos y al resto del mundo.

El partido ha señalado que la duración de este Consejo de Salvación Nacional sería limitada, con el objetivo exclusivo de evitar el caos, garantizar los servicios básicos y dar paso posteriormente a un gobierno de transición que conduzca a elecciones libres y democráticas cuando existan las condiciones.


De manera reiterada, el Partido Republicano de Cuba ha dirigido un mensaje a los miembros del ejército y a los oficiales de carrera, instándolos a no utilizar las armas contra la población en defensa de lo que califican como una élite familiar en el poder.


 Quienes tengan las manos manchadas de sangre deberán responder ante tribunales, al igual que quienes dieron las órdenes, y sostienen que el régimen busca comprometer a las fuerzas armadas para garantizar su propia supervivencia.


En este marco, el Partido Republicano de Cuba plantea que las relaciones internacionales del país deberían desarrollarse en correspondencia con la postura que asuman los distintos Estados frente a un eventual derrocamiento de la tiranía.


La coincidencia entre el mensaje de Trump al pueblo iraní y la postura que mantiene el Partido Republicano de Cuba desde el 11 de julio de 2021 radica en una premisa común: cuando una dictadura pierde legitimidad y control político, la ciudadanía se convierte en el actor central del cambio.


La dictadura no solo debe caer, sino ser sepultada políticamente para impedir su regreso.



 
 
 

Comentarios


bottom of page